martes, 29 de marzo de 2022

El Rey que golpeó a Xavier Cugat

 

“Xavier Cugat, el continentalmente conocido Director de la orquesta que lleva su mismo nombre y que está actuando en Caracas durante estas fiestas carnavalescas, fue agredido anoche a puñetazos una vez que terminó su actuación en Radio Continente. Alfredito Alvarado, conocido bailarín venezolano, a quien llaman el “Rey del Joropo”, fue el agresor de Cugat”.

Seis días de haber llegado a Venezuela llevaba apenas el director de orquesta de origen catalán, Xavier Cugat. Arribó a Maiquetía el 10 de febrero de 1949, a bordo de un Clipper de la Pan American World Airways, acompañado de su entonces esposa, la modelo Lorraine Allen; los 22 músicos de su agrupación, la cantante y actriz Lina Romay, y la rumbera Norma Calderón.

Por supuesto, no podía faltar su inseparable perro chihuahua, “Mo”; famoso no solo por andar para arriba y para abajo con el músico, sino también porque quiso dárselo como obsequio en la Casa Blanca a la hija del entonces presidente estadounidense, Harry Truman.

Tres mil kilos de equipaje traía la comitiva. Lo suficiente para la semana de actuaciones que tendrían durante la temporada de Carnaval, con una serie de presentaciones en el Hotel Ávila -donde se hospedaron- y el Nuevo Circo de Caracas. 

Cugat llegó contratado por los empresarios Pedro Álvarez López Méndez, Ramón de Legorburu y Germán Álvarez de Lemus. La fama de su orquesta se debía al estilo “americanizado” con el que interpretaban ritmos afrocubanos y también a las no pocas apariciones en el cine estadounidense.

Fue precisamente la participación en la película “Escuela de sirenas” (1945), protagonizada por Esther Williams y Red Skelton, lo que afianzaría la popularidad de Cugat y su orquesta en nuestro país. Esto debido a que en dicha cinta interpretan el “Alma llanera”, de Pedro Elías Gutiérrez.  


Los primeros pasos del Rey


"El presidente del club Venezuela me mandó a llamar para que bailara un joropo en la gran fiesta del club, amenizada por Cugat, Quiero que te bailes un joropo -me dice- en medio del espectáculo. Va a ser una cosa muy bonita. Viene el General (Marcos Pérez Jiménez) y la Junta en pleno. Le vas a bailar a lo mejor de la alta sociedad. Usted se viene vestido a lo criollo, para que sea un contraste, una animación, con alpargatas y sombrero de cogollo y con una muchacha muy criolla también”

Así recordaba, de acuerdo al libro “Los cuentos de Alfredo Alvarado, el Rey del Joropo” (Edmundo Aray. 1975), el artista venezolano cómo se había originado el impasse con el músico catalán Xavier Cugat.

Alvarado, nacido el 01 de mayo de 1922, desde pequeño sintió afición por el baile, impulsado por su padre, quien creó la primera academia de baile en Caracas y donde se daban clases de pasodoble, polka, chotis, valse venezolano, entre otros ritmos.

“Mi papá, al observar mis cualidades, me buscó a lo mejor del baile venezolano, a Mamerto García, el Rey del Joropo, el Tuerto Mamerto. Lo más grande que había. Mamerto se caracterizaba por un baile de joropo fuerte, sin floreo, brusco, dominante. En esa época los pisos de las casas eran de tabla”, contaba Alvarado sobre quien sería su mentor.

“Cuando Mamerto bailaba, se caían los floreros, las lámparas temblaban, empezaban a caer vainas de todas partes, tam, tam, pam, pam, porque Mamerto usaba un joropo de ta, ta, ta,ta, ta, ta, ta, un zapateo fuerte. A mi papá le gustaba. Agarró a Mamerto por un brazo y le dijo: ‘A este muchacho me lo enseñas a bailar joropo´”.

García llevaba al pequeño Alvarado a distintas fiestas, para que admiraran el talento del niño. Un día lo presentó ante el mismísimo Juan Vicente Gómez, en su residencia de Maracay. “Me acuerdo de que el General tenía un sombrerote, unas bototas, con un bastón en la mano. Sentado en una sillota lo recuerdo. (…) Y yo bailé mi joropo. El General aplaudió. Después sacó la carterota, y de ella un puño de billetes. A mí me dieron mis caramelotes otra vez. Regresé a Caracas, contentísimo”.

Ya adolescente, Alvarado realiza giras por el interior del país actuando como bailarín de rumbas y otros ritmos. Al llegar de nuevo a Caracas, se le presenta la oportunidad de actuar en la Gran Feria Exposición de Venezuela, que se realizaba en la urbanización El Paraíso.

“En esa feria recibí el título del Rey del Joropo. Para darle alegría se citaron a los mejores arpistas, maraqueros, bailadores de todos los estados de la República. Vinieron cantadores, grandes artistas de todas partes de Venezuela”.

Sus actuaciones junto a Jacinto Pérez (llamado “El Rey del Cuatro”) fueron afianzando su popularidad. Presentaciones en emisoras de radio, en distintos escenarios y hasta en la inauguración del mismísimo Hotel Ávila, el 11 de agosto de 1942, donde seis años después actuaría Xavier Cugat como figura principal de la temporada de Carnaval.


 “Mi música no es para indios”

Aquella noche de febrero de 1949, Alvarado llegó al Club Venezuela acompañado de quien sería su pareja de baile. El presidente del lugar, de apellido Ospina, lo llevó ante Cugat, quien amenizaba con su orquesta el evento, y le dice al músico catalán: Lo hemos traído para que usted le toque el Alma LLanera y el baile. Entonces Cugat, con el mayor desparpajo, le dijo: ¡oh! carramba yo siento mucho no poder acompañar al indio porque mi música no es para indios”.

Ante el desplante, y tras el pago de 1.000 Bs. por parte de Ospina, Alvarado se fue a su casa. Allí le comenta a su padre lo sucedido. ¿Cómo es posible que ese hombre te venga a insultar y tú no le hayas dado ni siquiera un cabillazo? Te vas de la casa y no regreses si no tienes una vaina con ese hombre”.

Es así como, al día siguiente, Alvarado se apuesta a las afueras de Radio Continente. Cugat se presentaba esa noche en la popular emisora caraqueña. Al terminar su actuación, mientras bajaba las escaleras acompañado por el público que lo había ido a ver, junto a la cantante Lina Romay –quien llevaba en sus manos un enorme ramo de flores-, es increpado por el bailarín.

“¿Usted se acuerda que anoche me llamó indio? Pero él no se acordaba de nada. No, yo no recuerdo nada -me contestó-. Le zampé un tanganazo en la boca, ¡caraj! ¡plum! ¡pam!, y aquel labio comenzó a echar sangre, y la sangre a chorrearle por el esmoquin blanco, y gritos ¡un loco! la gente corriendo, el ramo de flores por el suelo, y aquel bochinche, la gente para un lado y pal otro, y Cugat pegado a la pared con un pañuelo en la boca, y el militar de guardia, porque en esos días la cosa estaba fea y había soldados en todas las radios, se me vino encima”.

 La otra cara de la moneda

“Desconozco los motivos que ha tenido ese joven –principia diciéndonos el popular director de orquesta, Xavier Cugat-. Lo único que puedo manifestarle es que ayer visité a los padres del agresor con objeto de explicarles lo sucedido y el señor Alfredo Alvarado me respondió que no hiciese caso de su hijo”.

Así declaraba Cugat a la prensa caraqueña tras el altercado con el “Rey del Joropo”, quien luego de lo sucedido fue trasladado a la Cárcel Modelo, a pesar de su alegato de que el músico español “insultó a la patria y a Bolívar”.

Cugat, con el labio inferior hinchado y un hematoma en el mentón, contaba su versión de lo sucedido días antes en el Club Venezuela: “Alguien me pidió que tocara un joropo para que lo bailara Alfredo Alvarado, que según creo, es un “as”. Entonces él mismo se acercó, pero yo le respondí que el “Alma Llanera” que yo interpreto no se prestaba para bailarla puesto que es un arreglo hecho por mí, pero que buscara un pianista y mi orquesta le acompañaría gustosa. Marchose y no volvió”.

En un acto de buena voluntad (que también podría traducirse en el temor de que lo sucedido afectara la popularidad de Cugat y, por ende, su serie de presentaciones en la capital caraqueña), fue el mismo músico quien se dirigió a la Comandancia General de la Policía a solicitar la boleta de excarcelación de Alvarado. 

Ya en la Cárcel Modelo, a donde llegó trasladado en el “carro patrullero” del diario Últimas Noticias, entrega la boleta y minutos más tarde sale en libertad Alfredo Alvarado, quien ofrece disculpas a Cugat, con el alegato de que el incidente se debió a una mala interpretación de lo sucedido.


“Y eso que aprendí a boxear con (el ex campeón mundial de los pesos pesados) Jack Dempsey. Por lo visto me ha servido de poco”
, bromeó Cugat dando por zanjado el incidente y preparándose para estrenar su versión de la tamborera “Guararé”, para disfrute de los asistentes de la temporada de Carnaval de 1949 en el Hotel Ávila.

Por Héctor Acosta Rojas.






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